¿Qué pasa si el arrendatario de mi hotel entra en concurso?

Como consecuencia de la crisis de la hotelería urbana un número no desdeñable de cadenas, incluso de ámbito nacional, se encuentra en una situación financiera delicada, arrastrando no pocos impagos a arrendadores, proveedores, trabajadores e, incluso, a hacienda y la seguridad social, que ponen en serio riesgo la continuidad de sus operaciones y abren una perspectiva razonable de enfrentarse a una intervención judicial en el marco de un proceso concursal.

En particular, los propietarios de los activos, que ven con frecuencia cómo no se atiende puntualmente el pago de las rentas por parte de gestores y arrendatarios, se enfrentan al dilema de continuar tolerando esa situación. Muchos esperan una mejora financiera de las cadenas o tomar algún tipo de acción encaminada a no verse arrastrados a hacer valer sus derechos en el marco de un concurso de acreedores, donde es el gestor o arrendatario quien goza de una posición de privilegio frente al propietario-acreedor.

El riesgo real, e incluso probable, es que finalmente el gestor/arrendatario entre en concurso, bien por su propia iniciativa bien por la de sus acreedores (concurso necesario), y el propietario se vea en la tesitura de no poder exigir el pago inmediato de las mensualidades adeudadas (créditos ordinarios) e, incluso, a continuar “cautivo” del contrato de arrendamiento o de gestión a pesar de que el operador se halle en concurso, tenga deudas con el propietario no atendidas, y continúe con la explotación del activo sin atender regularmente el pago de las deudas amparándose en la protección del procedimiento concursal.

Inmerso es una situación concursal del operador, el propietario se encontrará en una tesitura de pérdida de margen de maniobra, atrapado como queda en los vericuetos de un procedimiento de una lentitud y rigidez exasperantes, y de una gran incertidumbre en cuanto al resultado final del mismo (que estadísticamente termina en un 90% de los casos en la liquidación del concursado).

Por todo ello es mejor prevenir que lamentar y, ante situaciones evidentes de insolvencia actual o inminente, es preciso adoptar medidas conducentes a mitigar al máximo los riesgos de quedar al albur de una situación que se escape al control de los propietarios y donde todos los derechos caigan del lado del operador.

Desde GAT, con el apoyo de Garayar Abogados, ofrecemos soluciones para arbitrar la salida del operador  insolvente o en vías de serlo, mitigando al tiempo los riesgos para el propietario, y evitándole los costes y el daño que supone ver un activo de su propiedad arrastrado a un concurso de acreedores de incierto desenlace.

Ramón Garayar

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