Los 4 mandamientos para la mejora del negocio hotelero

¿Quieres alcanzar la mejora del negocio hotelero? He aquí nuestros cuatro mandamientos para conseguirlo:

1) Ubicación

Ubicación, ubicación, ubicación. Mejora del negocio hotelero

Salvo excepciones, la variable más importante a tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de embarcarnos en un nuevo proyecto.

Necesario evaluar los flujos de posibles clientes que pasarán frente a la puerta de nuestro negocio, identificar calendario de horas punta que nos permitan optimizar nuestros recursos materiales y humanos y a la vez establecer políticas de incentivos para aumentar la facturación en las horas o días “valle”.

2) Nicho de mercado

¿A quién? y ¿A qué precio?

Revisar la oferta de la competencia y encontrar el cliente objetivo de nuestra propuesta. Aprovechar las sinergias creadas por otros negocios cercanos y tomar las decisiones adecuadas tanto si nos subimos al carro de lo propuesto en la zona, con nuestra mejora, como si optamos por una oferta rompedora que nos diferencie.

3) Momento adecuado

¿Cuándo?

  • Las áreas de ocio son especialmente sensibles al paso del tiempo, relevos generacionales, cambios de estacionalidad o, simplemente, pasan de moda.
  • Vital analizar si la coyuntura en el tiempo es la apropiada.
  • Interesante, por ejemplo, iniciar un negocio dirigido a venta de menús ajustados en precio cuando se pone en marcha una gran obra de infraestructura o un polígono industrial que nos asegurará ingreso por un largo tiempo permitiéndonos la amortización de la inversión inicial.
  • Malas perspectivas para una parada de carretera meses antes de la inauguración de una nueva autopista en paralelo a la anterior vía donde se encontraría ubicado nuestro negocio.
  • Son ejemplos muy obvios que deben ponernos sobre aviso de otras situaciones más sutiles que pueden dar al traste con nuestras proyecciones.

4) Cumplir las expectativas

  • El cliente, el cliente, el cliente.
  • Una vez dado el pistoletazo de salida, superadas las anteriores premisas, no queda otra que estar a la altura.
  • El primer impacto en nuestra clientela es nuestra mejor arma comercial.
  • Desde el primer servicio los estándares de calidad y calidez deben ser los proyectados y mantenerse a pesar de las posibles adversidades, lógicas en todos los principios, tanto de índole económica como en los recursos humanos.
  • Se deben prever estas contingencias en el plan de negocio del establecimiento.
  • Lo que dubitativo arranca suele terminar peor.
  • El boca a boca funciona y cada cliente satisfecho se convierte en nuestro mejor prescriptor.

Suerte, y ¡al toro, emprendedor!

¿Echas en falta alguna medida para la mejora del negocio hotelero? ¿Cuál añadirías?

José Luis Mejías

Director de Alimentos y Bebidas

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